
Se viene considerando que una empresa es familiar cuando una parte esencial de su propiedad está en manos de una o varias familias, cuyos miembros intervienen de forma decisiva en la administración y dirección del negocio. Existe, por tanto, una estrecha relación entre propiedad y gestión o, dicho de otro modo, entre la vida de la empresa y la vida de la familia.
Las características o rasgos diferenciadores de la empresa familiar son las siguientes:
• La propiedad de la empresa se halla concentrada en un grupo familiar. A medida que se produce un mayor tránsito generacional la propiedad se divide en más ramas o grupos de parentesco.
• El grupo familiar participa en el gobierno y/o, en su caso, en la gestión de la empresa.
• Existe una vocación de continuidad, de transmisión de los valores empresariales propios de la familia.

En la interacción entre empresa y familia se puede dar un complejo entramado de situaciones que quedan reflejadas en la siguiente figura:
1
Personas con participación en la propiedad de la empresa
2
Directivos y trabajadores de la empresa
3
Miembros de la familia
4
Trabajadores o directivos no familiares con participación en la propiedad
5
Familiares propietarios que no trabajan en la empresa
6
Familiares que trabajan en la empresa pero no son propietarios
7
Trabajadores o directivos familiares con participación en la propiedad
Fuente: Gersick, Davis, Hampton y Lansberg (1997).
Valores específicos de la empresa familiar
Las ventajas competitivas de la empresa familiar derivan precisamente de la interrelación existente entre familia y empresa.
Destacan entre estos valores los siguientes:
• Mayor grado de compromiso y dedicación con el negocio.
El empresario arriesga, de forma permanente, el patrimonio, el prestigio y el futuro de su familia. Necesita el éxito y extrema su empeño en lograrlo.
• Mayor grado de autofinanciación y reinversión de beneficios para financiar el futuro crecimiento de la empresa.
Ello conlleva, asimismo, un control más riguroso del gasto.
• Mejor orientación al mercado. Las empresas familiares, generalmente, tienen sus formas propias de “hacer las cosas”, un know how comercial que no poseen sus competidores y que se transmite a las siguientes generaciones, perpetuándolo como estrategia de dirección.
• Mayor vinculación con los clientes. El compromiso que caracteriza a las empresas familiares suele manifestarse bajo la forma de una atención más cordial y esmerada y una calidad de servicio más alta, lo que origina un mayor grado de confianza y reputación entre los clientes.
• Comportamiento más entusiasta de los trabajadores.
Generalmente el fundador tiene una mejor relación y siente una mayor responsabilidad hacia sus trabajadores, que le han ayudado al inicio de la empresa, lo que se traduce en una buena valoración de estos hacia él y en sentirse que forman parte de un equipo.
• Importante afán de superación y capacidad de progreso, resultado de la alta motivación del fundador por el éxito.
• Flexibilidad competitiva y capacidad de ajuste en las fases depresivas del ciclo económico, con efectos notables sobre la estabilidad del empleo.





