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Empresa familiar

19 junio, 2018 - Cooperativismo, PYMES y Emprendedores
Empresa familiar

Se viene considerando que una empresa es familiar cuando una parte esencial de su propiedad está en manos de una o varias familias, cuyos miembros intervienen de forma decisiva en la administración y dirección del negocio. Existe, por tanto, una estrecha relación entre propiedad y gestión o, dicho de otro modo, entre la vida de la empresa y la vida de la familia.

Las características o rasgos diferenciadores de la empresa familiar son las siguientes:

La propiedad de la empresa se halla concentrada en un grupo familiar. A medida que se produce un mayor tránsito generacional la propiedad se divide en más ramas o grupos de parentesco.

El grupo familiar participa en el gobierno y/o, en su caso, en la gestión de la empresa.

Existe una vocación de continuidad, de transmisión de los valores empresariales propios de la familia.

En la interacción entre empresa y familia se puede dar un complejo entramado de situaciones que quedan reflejadas en la siguiente figura:

1

Personas con participación en la propiedad de la empresa

2

Directivos y trabajadores de la empresa

3

Miembros de la familia

4

Trabajadores o directivos no familiares con participación en la propiedad

5

Familiares propietarios que no trabajan en la empresa

6

Familiares que trabajan en la empresa pero no son propietarios

7

Trabajadores o directivos familiares con participación en la propiedad

Fuente: Gersick, Davis, Hampton y Lansberg (1997).

Valores específicos de la empresa familiar

Las ventajas competitivas de la empresa familiar derivan precisamente de la interrelación existente entre familia y empresa.

Destacan entre estos valores los siguientes:

Mayor grado de compromiso y dedicación con el negocio.

El empresario arriesga, de forma permanente, el patrimonio, el prestigio y el futuro de su familia. Necesita el éxito y extrema su empeño en lograrlo.

Mayor grado de autofinanciación y reinversión de beneficios para financiar el futuro crecimiento de la empresa.

Ello conlleva, asimismo, un control más riguroso del gasto.

Mejor orientación al mercado. Las empresas familiares, generalmente, tienen sus formas propias de “hacer las cosas”, un know how comercial que no poseen sus competidores y que se transmite a las siguientes generaciones, perpetuándolo como estrategia de dirección.

Mayor vinculación con los clientes. El compromiso que caracteriza a las empresas familiares suele manifestarse bajo la forma de una atención más cordial y esmerada y una calidad de servicio más alta, lo que origina un mayor grado de confianza y reputación entre los clientes.

Comportamiento más entusiasta de los trabajadores.

Generalmente el fundador tiene una mejor relación y siente una mayor responsabilidad hacia sus trabajadores, que le han ayudado al inicio de la empresa, lo que se traduce en una buena valoración de estos hacia él y en sentirse que forman parte de un equipo.

Importante afán de superación y capacidad de progreso, resultado de la alta motivación del fundador por el éxito.

Flexibilidad competitiva y capacidad de ajuste en las fases depresivas del ciclo económico, con efectos notables sobre la estabilidad del empleo.

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